Picaflor rojo macho de Juan Fernández (Sephanoides fernandensis)
Fauna En peligro

El picaflor rojo de Juan Fernández: 500 individuos al borde del abismo

Febrero 2025 4 min lectura

El Sephanoides fernandensis, único en el mundo, enfrenta su mayor amenaza: la destrucción del bosque nativo por especies invasoras. Con apenas ~500 ejemplares estimados, es uno de los colibrís más amenazados del planeta.

En la Isla Robinson Crusoe vive uno de los colibrís más singulares y amenazados del planeta: el picaflor rojo o Sephanoides fernandensis. El macho, de un cinnamon-naranja encendido con corona iridiscente, es prácticamente imposible de confundir. La hembra, de tonos verde-azulados por encima y blanco con manchas negras por debajo, fue clasificada durante décadas como una especie distinta: tan extrema es la diferencia entre sexos que solo el hallazgo de un nido con ambos adultos puso fin al debate científico.

Un endemismo absoluto

Esta especie no existe en ningún otro lugar del mundo. Confinada a la isla principal del archipiélago, depende íntegramente de los bosques nativos de coligüe, helechos arborescentes y árboles como el Myrceugenia fernandeziana, donde construye su nido y obtiene el néctar de plantas como Rhaphithamnus venustus y Sonchus brassicifolius, esta última también críticamente amenazada. Esta dependencia bidireccional convierte al picaflor en un indicador perfecto del estado del ecosistema insular.

Las cifras del declive

BirdLife International estima la población total en apenas 1.500 a 3.500 individuos maduros, con tendencia a la baja. La IUCN lo clasifica como En Peligro Crítico. Las principales amenazas son la expansión de especies vegetales invasoras —especialmente la zarza mora (Rubus ulmifolius) y el maqui (Aristotelia chilensis)— que destruyen el sotobosque donde el pájaro anida y forrajea. A esto se suman la depredación por gatos asilvestrados y la competencia con el más abundante picaflor verde-dorado (Sephanoides sephaniodes).

Conservación en marcha

Desde 2004, una alianza entre The Hummingbird Society, American Bird Conservancy y Oikonos trabaja activamente en la isla: replantación de especies nativas, extracción de plantas invasoras y control de predadores. El programa ha integrado a los propios habitantes de San Juan Bautista como coordinadores del proyecto, convirtiendo la conservación en parte de la identidad local. Sin embargo, la escala del problema —el 80 % del bosque nativo ya está comprometido— hace que los esfuerzos resulten insuficientes sin apoyo institucional sostenido.

Visitar Robinson Crusoe es también un acto de responsabilidad: cada turista que comprende el valor de este colibrí único se convierte en un aliado involuntario de su supervivencia.